Jejé Kids

A dormir se aprende

Construyamos juntos el hábito de ir a la cama

El acto de conciliar el sueño es algo que también aprende un niño desde pequeño, así como les enseñamos a vestirse, a comer, a hablar, etc. A veces, pareciera que el dormir es algo natural que hacen por si solos como si fuera un reflejo y no es así. En este proceso de aprendizaje se involucran muchos aspectos importantes que hay que cuidar para que sea lo más sencillo y agradable para un niño y sus papás.

El dormir es también un hábito y -como todos los hábitos- debe de aprenderse con muchísima constancia y lo ideal es que todos los miembros de la familia involucrados en el cuidado de los niños estén de acuerdo y sigan los mismos rituales. Es frecuente que, una noche lo duerma mamá siguiendo cierto procedimiento y a la noche siguiente lo haga la abuelita, el papá o alguien más de forma totalmente diferente. Esto, aún haciéndose con la mejor intención, amor y, a pesar de que se logre el objetivo cada noche. A la larga ocasiona que los niños no aprendan el hábito de conciliar el sueño por ellos mismos, en realidad lo hacen por cansancio pero no establecen la habilidad. En promedio, a partir de que un bebé cumple 6 meses ya podemos comenzar a trabajar en este proceso. El objetivo final es lograr que los niños asocien una serie de elementos con la hora y el acto de dormir.

Muchas veces en el establecimiento de estas rutinas cometemos algunos errores involuntarios porque confundimos elementos clave del ambiente que ayudan a generar rutinas; como luces, sonidos o acciones; con algunos objetos o elementos que se asocian al sueño y luego debemos quitar ya que el niño las busca y no se duerme porque nota que algo le falta, por ejemplo: la presencia de papá o mamá o el biberón.

Empecemos por:
  1. Mantener la calma. Muchos niños lloran, sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones es sólo una forma de reclamar la presencia de los papás aunque ellos estén bien. Esto angustia mucho a los padres y acudimos a su llanto o bien, nos sentimos culpables por dejarlos solitos. Revisa que no haya algo que en realidad lo esté molestando y, si no es así, dale tiempo a que retome la calma.
  2. No traslades tu angustia. Es muy importante recordar que la angustia es de nosotros, no de los niños y armarnos de muchísima paciencia y serenidad. Procura no hablarles ni mostrar expresiones de angustia, porque ellos las verán y tendrán la sensación de que si hay motivo para estar alterado.
  3. Realiza visitas breves. Manteniendo la calma durante las pequeñas visitas breves, nos aseguramos de que el bebé está bien y ellos se habitúan a que mamá y papá, en algún momento volverán pero todo estará bien.

Al hacer esto, también ayudamos a que se fomente su autocontrol, ellos identifican que son capaces no sólo de manipular e influir en su entorno (y en los demás), sino también en sí mismos por lo que, más adelante, les ayudará a sentirse seguros y confiados.  “La hora de los sueños” de JEJÉ KIDS es una linda canción que puede ayudarte a fomentar este aprendizaje en tu pequeño, que puedes usar como elemento clave en el momento de dormir. Escúchenla juntos a la hora de ir a la cama y formarás un hábito de una manera divertida y sencilla.

Psic. Adriana Mendoza

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